CARRARA CENTRO

No existe documentación que compruebe si el espacio ocupado por el centro histórico de la ciudad estaba ya incluido en el desarrollo urbanístico que ciertamente dio vida a la cuenca de Carrara en la época de los Romanos: algunos estudiosos han supuesto una urbanización romana extendida, aproximadamente, en esta zona: via del Plebiscito – “Porta del Bozzo” – “Piazza del Mercato” – “Piazza Accademia”. Otros estudiosos, en cambio, limitan la urbanización pre-medieval únicamente al área de Vezzala y, parcialmente, a la del Cafaggio donde, entre otras cosas, fueron descubiertas las ruinas de edificios romanos hallados en el valle cuesta arriba.
Dada la imposibilidad de determinar la exactitud de ambas hipótesis, no queda más que asumir como base de partida el trazado de la primera muralla, construida alrededor del burgo en los años inmediatamente posteriores a 1212. El perímetro de la muralla abarcó, aproximadamente, la siguiente área: Porta del Bozzo – margen izquierdo del Carrione - hasta el comienzo de la actual via Ghibellina – lado este de la actual piazza Alberica – lado sur de la actual via Alberica - via dell’Arancio - Porta del Bozzo.
Dentro de este perímetro, cuyos puntos principales eran la Parroquia y el Castillo, se expandió la Carrara medieval. Dentro de este ámbito, ya bastante demarcado, el centro de las actividades artesanales y comerciales estaba vinculado al eje: ”Ponte di Caina”-“Ponte della Bugia”. Inmediatamente posterior fue la urbanización orgánica de la zona cuesta arriba, entre el “Ponte della Bugia” y el “Ponte Baroncino”.
Mientras la urbanización de la primera zona estuvo casi exclusivamente a cargo de la Curia (El Obispo Enrico, en su autobiografía, se jactaba de haber gastado doscientas liras imperiales para hacer construir casas en Vezzala), la de la segunda estuvo a cargo de privados quienes, sin embargo, debieron atenerse a rígidas reglas. Estas reglas, recopiladas en un cuerpo orgánico en 1206, como se observa en el Código Pelavicino, constituyen un pequeño Plan de Urbanización de Carrara: en el mismo se prevé una verdadera parcelación del «Cafadium», es decir del Cafaggio, y se establecen las medidas máximas y mínimas que deben respetar las casas. Para incentivar la expansión edilicia, en el año 1260 se estableció además que quien ya poseyera una casa debía ayudar, mediante donación de material o dinero, a quienes, por no poseer una casa, desear construirla. Entre el resto de los elementos de incentivo estaba también el permiso de ocupar, en el periodo de construcción, calles o plazas públicas con el material necesario: es en estos años que, en diferentes contratos, figura la plaza de Carrara, es decir la plaza del Duomo (catedral), corazón del burgo.
Así, mientras el Duomo, el Edificio Municipal (luego Casa Repetti), el Castillo, la via S. Maria y la Porta del Bozzo se encontraban siempre en el interior de la muralla, fuera de ésta crecía un tejido urbano orgánico que, en el siglo XVI, impuso su propia inclusión en área propiamente «urbana». En efecto, el 10 de mayo de 1557 se colocó la primera piedra de la segunda muralla que, finalizada en 1637, terminó por encerrar un área tres veces superior a la anterior. La “Piazza Alberica” se convirtió en el símbolo y el centro de la nueva estructura urbanística. En el periodo comprendido entre el siglo XVI y la primera mitad del siglo XIX, dentro de esta estructura, se desarrolló la edilicia sacra y civil cuyos frutos resultan la parte mejor y más relevante de la ciudad post-medieval: las iglesias (incluso las preexistentes fueron ampliamente modificadas), los palacios, las calles alrededor de la “Piazza Alberica”, via Alberica, la Carriona en el tramo más urbano, etc. En la primera mitad del Ochocientos, el Teatro de los “Animosi” nació como apogeo, arquitectónico y cultural, de esta agitación plurisecular.
 


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